Los conflictos entre cocina y sala son tan clásicos como la tortilla de patatas, y casi igual de polémicos.
Que si «los de la cocina no tienen ni idea de lo que es tratar con el cliente», que si «los de sala no saben lo que cuesta sacar un plato perfecto»… y al final, el equipo acaba más «quemao» que una sartén vieja.
Pero esto no tiene por qué ser así. Hay restaurantes donde cocina y sala trabajan como un solo equipo. Hay respeto mutuo, buena comunicación y un objetivo compartido: dar un gran servicio y disfrutar del trabajo.
En este artículo vamos a ver por qué surgen los conflictos entre cocina y sala, cómo evitarlos y qué puedes hacer que para que en lugar de tirarse los trastos… al menos se den los buenos días con una sonrisa.
¿Cómo solucionar los conflictos entre cocina y sala?
Los conflictos entre cocina y sala parecer algo que no se puede evitar, pero no es así. Con voluntad, comunicación y algunos ajustes en la forma de trabajar, es posible transformar la tensión en colaboración.
Aquí te mostramos cómo hacerlo para tener un equipo más unido, que trabaje mejor y con buen ambiente.

1. Cocina y sala: dos mundos, un solo equipo
Uno de los errores más comunes (y que más alimenta los conflictos entre cocina y sala) es verlos como dos equipos rivales, como si compitieran entre sí.
Con esta mentalidad, lo único que se consigue es tensión, mal rollo y un montón de malentendidos.
👉 Entonces, ¿qué se hace? Fácil, cambiar el chip. Aquí no hay bandos. Hay un solo equipo: el restaurante.
Cuando todos entienden que el objetivo común es dar un gran servicio y que el cliente se vaya feliz, las actitudes cambian. No se trata de “quién lo hace mejor”, sino de cómo lo hacemos mejor juntos.
Cocina y sala se necesitan. Y cuando esto queda claro, se convierten en un equipo.
2. Fomenta la empatía desde el primer día
Para que cocina y sala trabajen como un solo equipo, primero tienen que entenderse. Y no, no basta con una charla bonita sobre trabajo en equipo. La empatía no se enseña, se construye compartiendo el esfuerzo.
Haz que todos conozcan ambos lados del servicio desde el primer día.
👉 Si contratas a alguien nuevo, haz que experimente cómo se trabaja desde el otro lado. Y no hay mejor forma de lograrlo que «poniéndose en los zapatos del otro»… aunque sea solo por un turno:
- Si es cocinero, que pase un turno como camarero o runner. Así entenderá lo que ocurre en sala: clientes impacientes que miran el reloj cada 5 minutos o esa mesa de ocho que ahora son diez, ¡y nadie avisó!
- Si es camarero, que trabaje un día como ayudante de cocina o friegaplatos. Así verá lo que se vive dentro y comprenderá el ritmo y la presión que hay en la cocina: el calor, los tiempos justos y la exigencia de sacar los platos perfectos.
✅ Ver el trabajo del otro desde dentro aumenta la empatía, cambia por completo la forma en que se habla el equipo y reduce conflictos que suelen aparecer simplemente por no entender lo que hace el otro.
3. Enseña, acompaña y lidera con el ejemplo
Una de las mejores formas de evitar los conflictos entre cocina y sala es enseñar, desde el primer día, cómo se trabaja en equipo. Porque cruzarse de brazos esperando que “ya lo sepan” solo lleva a malentendidos, roces y malos hábitos que luego cuestan el doble de corregir.
👉 El equipo no nace unido… se construye. ¿Cómo? Mostrando con el ejemplo cómo se colabora, cómo se habla entre áreas y, sobre todo, cómo se respeta el trabajo del otro:
- Forma mientras trabajas: no des solo instrucciones, hazlo tú primero. Que te vean colaborar, no mandar.
- Haz coaching al final del turno: corrige lo que no funcionó, pero también celebra lo que salió bien.
- Y, sobre todo, da ejemplo: si tú saludas, ayudas y agradeces, el resto del equipo también lo hará.
✅ Cuando el liderazgo respira respeto, el equipo lo absorbe. Sala y cocina dejan de verse como frentes opuestos, y empiezan a coordinarse, a confiar… y a trabajar en un mejor ambiente cada día.
4. Usa el briefing para construir un equipo
El briefing no es solo para repasar el menú del día y repartir los rangos. Bien usado, es una herramienta potente para construir un equipo unido y evitar los roces entre compañeros antes de que empiecen.
El briefing diario es una oportunidad para reforzar la conexión entre sala y cocina.
👉 ¿Cómo sacarle todo el jugo a esos 5 minutos antes del servicio?
- Refuerza lo que los une, no lo que los separa: todos trabajan para dar un buen servicio.
- Reconoce el esfuerzo en voz alta, ya sea de cocina o de sala. Lo que se valora, se repite.
- Abre espacio para el agradecimiento entre compañeros: por la ayuda, la actitud o un buen gesto.
✅ Porque cuando el equipo se siente escuchado y valorado desde el inicio del turno, baja la tensión, mejora el ambiente y se reducen los malentendidos.

5. Que cada uno sepa sus tareas, pero con actitud de equipo
Si quieres evitar conflictos entre cocina y sala, hay algo fundamental: que cada persona tenga claro cuáles son sus responsabilidades. Pero ojo, eso no significa encerrarse en “yo hago lo mío y nada más”. Porque cuando cada uno se limita solo “a lo suyo”, los roces no tardan en aparecer.
👉 La idea es clara: cada uno se encarga de lo suyo, pero todos son responsables del restaurante como equipo:
- ¿Qué se cae algo en sala? Lo recoge quien lo vea, sin importar si lleva delantal de cocina o camisa de servicio.
- ¿Qué hay que mover cajas o recibir un pedido? Se hace entre todos, da igual si eres jefe de partida o camarero.
✅ Cuando desde el principio se deja claro que el objetivo es común, se reducen las discusiones del tipo “eso no me toca a mí”, y en su lugar aparece una cultura de apoyo, colaboración y ganas de remar juntos.
6. No basta con corregir: hay que equilibrar con reconocimiento
Otra de las causas más comunes de conflictos entre cocina y sala es centrarse solo en lo que sale mal. Si desde cocina solo se señalan los errores de sala, o si sala solo habla de los fallos de cocina, se pierde el respeto y la distancia entre los equipos crece cada vez más.
Si cada parte solo ve los fallos y no lo bueno del otro, el equipo se rompe.
👉 ¿Cómo cambiar esto?
- Corrige lo que haga falta, claro que sí. Pero hazlo sin culpar, sin dejar en evidencia a nadie, y con la intención de ayudar a mejorar, no de reprochar.
- Y no te olvides de algo igual de importante: reconocer lo que va bien. Ya sea un pase perfecto desde cocina o un servicio rápido en sala
✅ El reconocimiento sincero tiene un poder enorme: sube el ánimo, rompe con la idea de “nosotros contra ellos” y fortalece el respeto entre ambas partes. Y eso es una de las mejores formas de evitar conflictos.
7. Crea una cultura de equipo y confianza para evitar conflictos
Y por último, si de verdad quieres evitar los conflictos entre cocina y sala, tienes que ir a la raíz: crear una cultura de equipo basada en la confianza y el respeto mutuo.
👉 Cuando el ambiente es bueno y todos reman en la misma dirección, todo fluye mejor:
- La comunicación mejora.
- El servicio se vuelve más sólido.
- Y las tensiones… bajan solas.
Pero cuidado: esto no pasa por arte de magia. Se construye día a día, con liderazgo, respeto diario y reconociendo el esfuerzo de cada persona, sin importar si está en la cocina o en la sala.
Cuando hay cultura de equipo, los conflictos no desaparecen… pero se gestionan mucho mejor.
Evitar conflictos entre cocina y sala es cuestión de hábitos
Cuando se trata de los conflictos entre cocina y sala, el punto no es quién tiene la razón, sino qué se puede hacer para que trabajen mejor juntos.
Cocina y sala no están para competir, están para coordinarse y sacar el servicio como un solo equipo.
Y como hemos visto, con pequeños hábitos se construyen un equipo fuerte: ponerse en el lugar del otro, comunicarse sin rodeos y reconocer el esfuerzo del otro, aunque sea con un simple “gracias”.
Porque cuando el equipo está unido, todo lo demás fluye mejor.

Food and Beverage Manager | Director de Alimentos y Bebidas en Grupo Antequera Golf
Socio Senior en AIDABE – Asociación Iberoamericana de Directores y Directoras de Alimentos y Bebidas






