Si tienes un restaurante, solo tienes una oportunidad para causar una buena primera impresión. No hay una segunda vez.
Puedes tener carta increíble, un local bonito y precios que hacen llorar de la emoción… pero si fallas en algo tan básico como atender bien al cliente, estás perdiendo gente todos los días. Y lo peor: ¡ni siquiera lo notas!
Porque estos errores son tan comunes, tan parte del día a día, que casi nadie se da cuenta… hasta que ese cliente no regresa o, peor todavía, empieza a hablar mal de tu restaurante.
Por eso, en este artículo te compartimos los 8 errores en la atención al cliente en restaurantes más frecuentes. Léelos, coméntalos con tu equipo y ponles remedio YA. Porque si esto no funciona… lo demás no sirve de nada.
1. No recibir al cliente en menos de 1 minuto
Un minuto puede parecer poco. Pero si entras a un restaurante, te quedas de pie esperando sin que nadie te salude y sin saber si seguir adelante o esperar… ese minuto se siente larguísimo. Y con eso, la experiencia ya arranca con mal pie.
Recibir no significa llevarlo de inmediato a la mesa. Significa que se sienta visto y tomado en cuenta:
- Un cruce de miradas
- Una sonrisa sincera
- Un “ahora mismo te atiendo”
- O un simple gesto, lo que sea, pero algo
Si el cliente entra y siente que es invisible, ya empieza con una sensación incómoda que puede marcar toda su experiencia, por muy bien que salga lo demás.
2. Fallos de higiene, uniforme o imagen
La imagen del equipo dice mucho del restaurante. Y, en más de una ocasión, lo que transmite… no es precisamente lo que te gustaría mostrar.
👉 Estos son algunos fallos que es mejor evitar:
- Uniformes arrugados o con manchas del turno anterior.
- Zapatos viejos o sucios que parecen haber vivido mil batallas.
- Pelo suelto, desordenado o a punto de caer en el plato.
- Manos descuidadas, uñas sucias y olor corporal.
Todo esto da sensación de descuido, falta de atención… y hace que el cliente pierda confianza. La presencia importa, y mucho. Porque si se ve mal… se recuerda peor.
3. No mantener el contacto visual
Un camarero que durante el servicio evita la mirada, parece distraído o tiene una expresión seria… transmite un mensaje claro: desinterés.
Y eso, el cliente lo nota al instante. Porque no solo escucha lo que dices… también lee lo que tu cuerpo transmite.
❌ Evita esto:
- Mirar al suelo o al móvil
- Estar de brazos cruzados
- Caminar sin mirar a los clientes
✅ Reemplázalo por esto:
- Mantener una postura recta
- Mirar con atención
- Mostrar una sonrisa amable y cercana
Tu lenguaje corporal habla antes que tú. Asegúrate de que lo que diga sume, no reste.
4. No responder bien (o no responder)
Cuando un cliente hace una pregunta, espera algo simple: una respuesta clara, amable y que realmente le sirva. Pero a veces lo único que recibe es un “ehhh… no sé”, acompañado de una mirada perdida al techo, como esperando que caiga la respuesta del cielo.
Y no es que el camarero sea mal profesional. Muchas veces es por falta de información… o por pura desgana.
👉 ¿Cómo evitar esto?
- Si no sabes algo, dilo con naturalidad y pregúntale a alguien que sí lo sepa.
- Nunca te inventes una respuesta (se nota y queda fatal).
- Evita responder con monosílabos “sí”, “no” o “ni idea”.
- Si no tienes la respuesta, ofrece una alternativa “lo consulto y le digo en un momento”.
Un camarero bien informado transmite confianza, resuelve dudas y vende más. Y todo empieza con algo tan sencillo como saber qué decir… o saber a quién preguntar.
5. No servir lo que el cliente ha pedido
Pocas cosas generan más desconfianza que pedir una cosa… y que te traigan otra. O que te atienda uno, que te sirva otro y que ninguno tenga claro qué fue lo qué pediste.
¿El resultado? Cara de póker del cliente… y una sensación incomoda de “¿qué está pasando aquí?”
Y claro, al final el cliente se queda con la duda: ¿fue un error puntual… o esto es siempre así?
Cuando el servicio es bueno, casi ni se nota, porque todo fluye sin problemas. Pero cuando hay descoordinación, salta a la vista en cada pequeño detalle.
6. Conversaciones del equipo delante del cliente
Hablar entre compañeros delante del cliente da una imagen poco profesional.
Da igual si se habla de los turnos, del jefe o de lo rica que estaba la hamburguesa… el cliente está ahí, justo delante, escuchándolo todo sin haberlo pedido, y sin poder “bajar el volumen”.
Y aunque parezca “una charlita inocente de trabajo”, lo que el cliente siente es otra cosa:
- Que está interrumpiendo algo.
- Que no le están prestando atención.
- Que hay más interés en hablar entre ellos que en atender bien.
✅ ¿Tienes que decir algo urgente? Que sea breve, claro y con discreción. Evita charlas largas, discusiones internas o comentarios personales. El cliente viene a comer, no a sentirse un intruso.
7. Hacer esperar al cliente para pagar
Hoy en día, cobrar debería ser lo más simple y rápido de todo el servicio. Hay datáfonos, apps, códigos QR… ¡todo para hacerlo en menos de dos minutos! Y aun así, muchos restaurantes fallan justo al final.
👉 ¿Te suena alguna de estas situaciones?
- El cliente pide la cuenta… y se queda esperando.
- Llega el datáfono… pero solo después de varios recordatorios.
- Se cobra sin una palabra, sin mirar al cliente, sin dar las gracias.
Cuando el cliente pide la cuenta, espera rapidez. Si tiene que insistir o esperar demasiado, la experiencia pierde valor. Fallar justo en ese momento, cuando todo debería ser rápido y fácil, da una sensación de desorden y poca atención.
8. No despedirse del cliente
Parece lo más básico del mundo… y lo es. Pero no todos los equipos se despiden con cortesía. Y cuando la despedida falta, se nota mucho.
Y no se trata solo de soltar un “adiós” o un “gracias”. Se trata de cerrar la experiencia dejando una buena sensación. Que el cliente sienta que fue bien recibido… y también bien despedido.
- Agradece siempre al momento de cobrar.
- Aunque estés en otra mesa, un “gracias” al pasar vale mucho.
- Despídete, aunque sea con un gesto desde lejos.
Porque la experiencia empieza con un “¡bienvenido!”, y termina con un “¡gracias por venir!”. Y aunque lo del medio importe, si el principio y el final son buenos… todo se recuerda mejor.
¿Qué puedes hacer ahora?
Si estos errores en la atención al cliente en restaurantes te suenan… no lo dejes pasar. Reúnete con tu equipo hoy mismo y soluciónalo con algo muy simple: atención, cultura y seguimiento.
No hacen falta grandes inversiones, solo ganas de mejorar y tener claro qué se quiere lograr. Aquí tienes algunas ideas simples para empezar:
- Define lo básico: Crea una lista corta y clara con los puntos que todo el equipo debe cumplir al atender: saludar, mirar a los ojos, responder con amabilidad, cobrar rápido, etc.
- Reúnanse cada semana: Dedica al menos 10 minutos a revisar cómo fue la experiencia de los clientes. Qué salió bien, qué se puede mejorar y qué no puede volver a pasar.
- Pregunta al cliente: Haz encuestas de satisfacción sencillas (en papel, con QR o desde el móvil) para saber qué sienten realmente tus clientes. Lo que opinan te ayuda a mejorar de verdad.
Porque la atención al cliente no es opcional, es la puerta de entrada a tu rentabilidad.

Food and Beverage Manager | Director de Alimentos y Bebidas en Grupo Antequera Golf
Socio Senior en AIDABE – Asociación Iberoamericana de Directores y Directoras de Alimentos y Bebidas







