Un restaurante no mejora solo. Mejora cuando lo observas, lo evalúas y tomas decisiones de forma consciente. Porque lo que no se mide, no se puede mejorar. Y lo que no se mejora… tarde o temprano, se viene abajo.
Si quieres ofrecer un servicio excelente (y mantenerlo en el tiempo), hay algo que deberías hacer cada semana: hacerte las preguntas correctas.
En este artículo te vamos a enseñar cómo evaluar el servicio en un restaurante con 5 preguntas que te ayudarán a detectar fallos, tomar mejores decisiones y mejorar la experiencia de tus clientes.
¿Cómo se evalúa el servicio de un restaurante?
Para revisar cómo va el servicio en un restaurante de forma práctica, no necesitas usar herramientas complicadas, sino hacerte las siguientes preguntas, que te ayudarán detectar oportunidades reales para mejora en tu servicio.

1. ¿Estoy viendo mi restaurante como lo ve mi cliente?
La evaluación del servicio no empieza cuando el camarero da la bienvenida… empieza mucho antes: desde que el cliente llega al restaurante.
El problema es que, como estamos tan acostumbrados a nuestro restaurante, dejamos de notar cosas que para quien llega por primera vez son muy evidentes. Y esos primeros segundos ya marcan la impresión que se llevará de todo lo demás.
Lo que tú ves cada día… ¿es lo mismo que ve el cliente cuando entra por primera vez?
👉 Así que haz el mismo recorrido que haría un cliente que entra por primera vez y observa:
- ¿La entrada y el estacionamiento están limpios o descuidados?
- ¿Hay malos olores o basura cerca?
- ¿La fachada invita a entrar… o a pasar de largo?
- ¿Hay focos fundidos? ¿Pintura vieja? ¿Carteles mal puestos?
Aunque no lo creas, esto también forma parte de la experiencia del cliente, incluso antes de que diga «hola».
2. ¿Qué dicen mis cinco sentidos sobre el estado del local?
No necesitas un manual técnico para detectar fallos. Solo necesitas usar lo que ya tienes: tus cinco sentidos.
Con prestar atención a lo que ves, oyes, hueles, tocas y pruebas, puedes darte cuenta de muchas cosas importantes.
👉 Haz una revisión sensorial de todas las áreas del restaurante: salón, baños, cocina, barra y almacén.
- Vista: ¿Las mesas están limpias? ¿Las sillas son firmes? ¿Las cartas están en buen estado, rotas o sucias?
- Oído: ¿La música acompaña o distrae? ¿Se escucha algún ruido molesto?
- Olfato: ¿Huele bien en el local? ¿Hay olores fuertes en la cocina o los baños?
- Tacto: ¿Las sillas son cómodas? ¿Las superficies están limpias o pegajosas? ¿Todo se siente cuidado?
- Gusto: ¿Los platos mantienen su sabor y calidad de siempre?
El cliente lo nota todo. Tal vez no lo diga… pero lo siente. Y tú, deberías notarlo antes que nadie.
3. ¿Qué fallos debo resolver ya, y cuáles puedo planificar?
Una buena evaluación siempre termina con una lista de cosas para mejorar. Pero ojo: no todos los errores del servicio tienen la misma urgencia ni el mismo impacto.
Si intentas solucionarlo todo a la vez, te vas a agobiar… y no vas a lograr mucho.
👉 Por eso, lo mejor es que clasifiques los fallos que encuentres según dos criterios: urgente e importante.
| Tipo | Ejemplo |
|---|---|
| Urgente e importante | Un extintor vencido. Una fuga de agua. Cualquier cosa que ponga en riesgo a tu equipo o a tus clientes. |
| Importante, no urgente | Formar a tu equipo. Mejorar procesos internos. Corregir hábitos que hoy no duelen, pero mañana sí. |
| Urgente, no importante | Un proveedor que te llama tres veces al día por algo que ahora mismo no es prioridad. |
| Ni urgente ni importante | Ese florero que ya no combina con nada, pero tampoco arruina la experiencia de nadie. |
Lo urgente grita. Pero lo importante construye. Si solo te dedicas a apagar fuegos, tu restaurante se llena de parches. Pero si planificas lo importante, construyes algo duradero.
4. ¿Estoy atendiendo las prioridades reales del servicio?
En el servicio, no todos los problemas afectan de la misma forma. Hay fallos que el cliente nota de inmediato… y otros que pueden pasar desapercibidos (al menos por un tiempo).
👉 Antes de entrar en modo “arreglemos todo ya”, es mejor ordenar y priorizar con calma:
- Salud y bioseguridad: Lo que pone en riesgo la salud de tus clientes o tu equipo va primero. Siempre. ¿Sistema de refrigeración que fallan? ¿Falta de higiene en la cocina? Eso no puede esperar.
- Calidad del servicio y de la comida: Un mal gesto, un plato frío, una mala presentación… el cliente lo nota en segundos y no suele perdonarlo.
- Comodidad del cliente: Sillas incómodas, mala ventilación, música que no deja conversar…no arruinan por completo la experiencia, pero sí hacen que sea peor.
- Estado general del local: Paredes que piden pintura, carteles viejos, limpieza a fondo… sí, también importa. Pero si lo demás está bien, esto puede planificarse sin entrar en pánico.
Cuanto mejor priorices, más mejoras vas a conseguir… sin agotarte en el intento.
5. ¿Tengo información real sobre cómo fue el servicio esta semana?
Decir “yo creo que todo fue bien” no es una forma seria de evaluar. Confiar en la intuición está bien, pero no es suficiente. Para saber realmente cómo está funcionando el servicio en tu restaurante, necesitas algo más firme: mirar hechos y datos reales.
- ¿Recibiste quejas, sugerencias o felicitaciones? ¿Qué decían?
- ¿Hubo nuevas reseñas online? ¿Las leíste con atención?
- ¿Pediste opiniones directamente a los clientes en el salón?
- ¿Tienes algún canal donde el cliente pueda opinar libremente (y ser escuchado)?
Pero ojo, no todo gira en torno al cliente. También hay que mirar de puertas adentro:
- ¿Cómo estuvo el ambiente en el equipo?
- ¿Se cumplieron los horarios y los turnos?
- ¿Alguien pidió apoyo y no lo obtuvo?
- ¿Hubo tensión… o colaboración?
La única forma de mejorar el servicio al cliente cada semana es sabiendo cómo fue la anterior. Con datos, con preguntas, con escucha activa.
Evaluar te permite construir un mejor servicio
Evaluar el servicio en un restaurante no es ir con lupa a buscar errores ni repartir culpas. Es todo lo contrario: es una herramienta para crecer, ajustar y mejorar cada semana.
Si te haces estas 5 preguntas cada semana, vas a notar el cambio: clientes más contentos, un equipo más comprometido y un restaurante que se siente vivo, cuidado y en constante evolución.
Porque un buen servicio se construye con intención, desde la entrada… hasta el último bocado.

Food and Beverage Manager | Director de Alimentos y Bebidas en Grupo Antequera Golf
Socio Senior en AIDABE – Asociación Iberoamericana de Directores y Directoras de Alimentos y Bebidas








